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la marea

la marea, el periódico

La marea es un magnífico regalo que me ha hecho mi padre. Es un periódico mensual que edita la cooperativa Más Público desde hace a penas unos meses.

He tardado en darme cuenta, pero cada vez lo tengo más claro, en una sociedad que pretende tener una democracia sana, los medios independientes y críticos no son una opción, si no una necesidad. Los medios de masas son propiedad de grandes grupos mediáticos con importantes intereses económicos y políticos por lo que, salvo honrosas excepciones, no pueden realizar esta función pública con objetividad. Periódicos como la marea son la respuesta más adecuada al agujero que supone no tener medios de comunicación independientes.

Además, la marea es una cooperativa y por lo tanto, el periódico es propiedad de todos los empleados, así como de algunos usuarios que han pasado a formar parte del periódico gracias a una aportación mínima de 1.000€ que les da derecho a participar en las asambleas del periódico.

El compromiso del periódico es claro, no aceptan anunciantes que no estén alineados con sus principios, por ejemplo, en el número que yo he recibido, el 5, explican que una inmobiliaria quería anunciarse, pero después de investigarla, vieron que era propiedad de un banco que estaba realizando desahucios, y que por lo tanto, no les permitieron publicitarse.

Personalmente creo que el que se suscribe a la marea, lo hace por algo más que tener acceso a información independiente y artículos de calidad, su principal motivación es participar y apoyar una causa importante, la de la libertad de prensa, la de la crítica sobre temas cruciales para nuestra sociedad como la sostenibilidad medioambiental, la protección de los más desfavorecidos y la defensa de los principios morales que nos hacen humanos.

Por si fuera poco, después de leerme el número de mayo, me ha sorprendido gratamente la calidad de sus reportajes, uno de ellos, el que va en portada, trata con gran profundidad las relaciones entre el estado español y el Rey y los estados petrolíferos del golfo, en su mayor parte, países donde los derechos humanos brillan por su ausencia.

Os animo a que entréis en la Web de la marea y veáis si os interesa a vosotros o algún amigo o familiar. Desde luego, para mí la suscripción a la marea ha sido unos de los mejores regalos que me han hecho.

La enzima prodigiosa, ¿comemos bien?

La enzima prodigiosa

Paseando hace unos días por la Casa del Libro, di con un libro en la sección del TOP Ventas que me llamó la atención, La enzima prodigiosa. No suelo hacer mucho caso a los bestsellers porque siempre tengo la sensación que me están vendiendo los libros y eso no me gusta, yo prefiero elegir :) . Sin embargo, me puse a ojearlo y me gustó mucho el lenguaje del autor, un japones llamado Hiromi Shinya de 74 años y con una extensa y exitosa carrera como cirujano grastointestinal. Para empezar, el tema me llama mucho, ya tengo otros libros que hablan sobre la comida y como comer bien: Bueno para comer, Eres lo que comes y Tu Seguro de Salud. El hecho de que estuviese escrito por un japonés, conocidos por su larga esperanza de vida y la calidad de vida con la que llegan a viejos. Cuando me puse a leerlo, me di cuenta de que no era un libro más de nutrición y lo compré.

No me arrepiento absoluto de haberlo hecho, en unos pocos días me lo he leído y he descubierto cosas sobre la alimentación que me han hecho abrir los ojos. A continuación voy a comentar algunas de las cosas que dice Hiromi en el libro pero os recomiendo encarecidamente que si os interesa tener una mejor calidad de vida y salud, lo compréis, porque lo más importante del libro no son los consejos, si no, las explicaciones de un médico con más de 40 años de experiencia, que al final de su carrera, ha destilado todos sus conocimientos sobre lo que te hace enfermar y lo que te cura. Lo más sorprendente… es un médico que no recomienda los medicamentos :)

Del 85% al 90% de tu dieta deben ser plantas

50% granos integrales: arroz integral, trigo integral, lentejas, judías, pan integral, etc.

30% vegetales verdes, amarillos y raíces: patatas, zanahorias, remolachas, algas, etc.

5%-10% frutas, semillas y nueces

Del 10% al 15% de tu dieta, proteínas animales

Pescado, preferentemente los pequeños, los grandes tienen mercurio

Aves, en pequeñas cantidades, carnes rojas en cantidades limitadas o ninguna

Huevos

Alimentos que añadir a tu dieta

Tés herbales

Pastillas de algas

Levadura de cerveza

Polen de abeja

Suplementos enzimáticos, multivitamínicos y minerales.

Alimentos que evitar o limitar en tu dieta

Productos lácteos. Al contrario de lo que siempre nos han dicho, el Dr. Shinya recomienda eliminar completamente los lácteos de la dieta.

Cafés o Tés de los siguientes tipos: verde, chino o inglés.

Dulces y azucar

Alcohol

Grasas y aceites, en concreto menciona la margarina como la peor de las grasas.

Recomendaciones adicionales

Masticar mucho los alimentos. Sobre este tema hace mucho hincapié, dando mucha relevancia a lo importante que es masticar bien para que la saliva comience con el proceso digestivo y también no saciemos antes.

Cenar muy pronto. Él habla de hacerlo 4 o 5 horas antes de ir a la cama. Esto, con las costumbres españolas es casi imposible, pero sí que deberíamos acostumbrarnos a hacerlo lo antes posible. Para los que se preocupen por engordar, que sepan que acostarse con la tripa llena engorda mucho :) .

Si queremos comer entre horas, lo mejor es a fruta, se digiere rápido y es muy buena por su alto contenido en vitaminas y enzimas.

Comer una pieza de fruta media hora antes de las comidas.

Come cereales integrales, los refinados tienen muy poco contenido nutricional. Como dice Hiromi, el arroz blanco es un alimento muerto.

No comas alimentos oxidados (la fruta con manchas marrones ha comenzado a oxidarse).

Bebe agua de calidad, al menos de 6 a 10 vasos diarios.

Bebe al despertarte por la mañana

Bebe de 2 a 3 vasos una hora antes de las comidas.

Durante las comidas es preferible no beber porque dificulta la digestión.

Haz ejercicio de forma moderada

El ejercicio es bueno, pero fatigarse en exceso hace que se liberen radicales libres en tu organismo produciendo desequilibrio y envejecimiento.

Descansa

Es fundamental un buen descanso, de al menos 6 horas.

Respiración y meditación

Practica la meditación y el pensamiento positivo

Realiza respiraciones profundas, te ayudarán a eliminar toxinas y radicales libres

Escucha a tu cuerpo, cuidate

Sé feliz

El Dr. Shinya no solo habla de alimentación en su libro, también nos dice que una buena alimentación sin una vida plena y feliz no sirve, ya que el estrés, el odio, la ira, la ausencia de amor son tan dañinos para tu cuerpo como la peor de las drogas.

Espero que os hayan quedado ganas de comprar el libro, no os defraudará.

El trabajo intelectual a destajo

Trabajo intelectual a destajo

Todos sabemos que normalmente usamos el número de horas de trabajo como la medida del trabajo. Normalmente no nos preguntamos si esas horas son productivas o si tienen un fin útil. Y en ciertos trabajos, principalmente físicos, tiene sentido verlo así.

Sin embargo, cuando hablamos de trabajos intelectuales o creativos la perspectiva cambia completamente. El número de horas dedicadas no tiene nada que ver con el rendimiento del trabajo mental. De hecho, mi experiencia es que, a partir de cierto número de horas, el rendimiento va disminuyendo, llegando a ser nulo cuando la fatiga mental es alta.  Siendo esto algo de sentido común, es curioso observar cómo los jefes presionan a sus ingenieros, programadores, creativos, etc. a trabajar más y más como si fuesen peones de una planta industrial.

No solo el exceso de horas puede llevar a una fatiga intelectual, también hay ciertos días que por el motivo que sea, la cabeza no nos funciona como debería, y todo intento de trabajo es un fiasco. Yo hay días que me levanto con el pie izquierdo y no puedo pensar con claridad, puede ser por cansancio, por no haber dormido bien, o porque llevo atascado días con el mismo problema que no logro resolver. Esos días, por mucho que lo intente, no conseguiré hacer un buen trabajo. Lo mejor es dejarlo y esperar a estar más centrado y descansado. Nos guste o no, el trabajo creativo no se puede forzar, debe fluir y no debemos sentirnos mal por tener días malos o por no rendir más después de 4 horas de intenso trabajo intelectual.

No lo olvides, no se trata de trabajar más, se trata de trabajar mejor.

El low-cost, ¿ángel o demonio?

Low-cost, Ángel o demonio

Hace ya unos cuantos años que el término low-cost está de moda, y parece que así va a seguir durante un tiempo. Si no recuerdo mal, el origen de la generalización del término fueron las aerolíneas que hace ya unos años empezaron a ofrecer vuelos a precios muy ajustados, lógicamente ofreciendo a su vez un servicio, a veces, vergonzoso. Recuerdo alguno de estos viajes en los que yo, con mi 1,85 de estatura, tuve que pasar varias horas torcido porque no cabía en mi asiento. La parte positiva es que viajar se democratizó y dejó de ser algo de gente de dinero para estar al alcance de casi todos, no exagero cuando digo que a veces pueden conseguirse vuelos a Europa por menos de lo que te cuesta ir en autobús a Málaga.

Hoy en día el low-cost está por todas partes: ropa, servicios, desarrollo de software, restaurantes… Por si fuera poco, las Webs tipo Groupalia y Groupon lo han extendido más aún. La guinda del pastel fue la crisis, de repente la gente tenía menos dinero, y los que lo tenían, no se lo querían gastar… consecuencia, muchos empresarios tuvieron que abrir las puertas al low-cost, a menudo a regañadientes.  Cenas de 5 tenedores a 15€, SPAs por 10€, escapadas de fin de semana por 50€, zapatos por 5€…

Si sales a la calle y preguntas por este fenómeno, imagino que el 90% de los encuestados dirán que están encantados, que pueden conseguir más cosas por menos dinero, y que en estos tiempos, eso está muy bien. Como consumidor, yo también pienso lo mismo, pero si voy un poco más allá, me doy cuenta de que el low-cost como fenómeno extendido a todo tipo de empresas no nos hace ningún bien.

En primer lugar deberíamos plantearnos qué cuestan las cosas. Pensad por un momento en un zapato de piel y lo que supone su fabricación. Gran parte del proceso es artesanal, y la piel cuesta dinero. Por muy poco tiempo que costase fabricarlo, ¿creéis que 10 o 20 euros es un precio razonable? Probablemente no. ¿Entonces por qué lo pone el tendero a ese precio? Hay distintas respuestas para ello, la primera es que el zapato le ha costado menos dinero, si es así, os aseguro que en España no se ha fabricado, vendrá de Asia, Marruecos o de algún país del tercer mundo con mano de obra barata y precaria. La otra opción es que el tendero se vea obligado a vender por debajo del precio de coste porque la competencia está tirando los precios y no le queda otra opción que hacer lo mismo.

El low-cost es una “enfermedad social”. En España nos hemos acostumbrado a lo gratis y a lo barato, somos buscadores de chollos profesionales y rara vez nos planteamos si lo más barato es lo mejor, lo más sostenible o lo más justo. Lo normal es que no lo sea. Al margen del problema que supone esta moda para los empresarios, hay otro problema al menos tan importante, la sostenibilidad. A menor precio, mayor consumo. Cuando vemos chollos, muchas veces compramos aunque no necesitemos las cosas, seguro que nos reconocemos en alguna situación del tipo: “Manuel, ya sé que tengo muchos zapatos, pero has visto que monada?, y solo por 15€“. A mayor consumo, mayor degradación medioambiental.

Recordad, cuando compramos barato, alguien está pagando el precio: el medio ambiente, el empresario, empleados mal pagados o explotados en países tercermundistas. Pensemos en el valor real de las cosas y paguemos un precio justo. Todo el mundo saldrá ganando.

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¡Basta de compras!

Hacia rutas salvajes

Hacia rutas salvajes

Hacia rutas salvajes es una película dirigida por Sean Penn, la vi ayer por la noche y sin duda es una de las películas que más me ha marcado en los últimos tiempos. Trata de un chico que acaba de salir de la universidad y agobiado por la presión y el afán materialista de sus padres y del mundo que le rodea, decide huir sin dejar rastro y viajar por las rutas más salvajes de EEUU: El desierto de California, El cañón del Colorado, Alaska… En su camino va encontrado personas que le van marcando y a las que va dejando huella… no os cuento más porque tenéis que verla.

Hacia rutas salvajes está basada en una historia real, y me ha impactado mucho porque me siento tremendamente identificado con el protagonista. No porque yo haya hecho nada parecido a lo que él hizo, pero sí lo hicieron mis padres y de alguna manera, a mí también me habría gustado hacerlo. Quien sabe, quizás un día me eche la mochila a la espalda y salga a encontrarme con la naturaleza.

El mensaje de la película es que la felicidad no tiene que ver con el “éxito” tal y como se conoce ahora, ni con la riqueza material, ni con una carrera de prestigio, ni con una casa cómoda y confortable. El protagonista, buscó la felicidad en la naturaleza, en la relación más pura y auténtica que puede entablarse con ella. Durante su camino, tiene el tiempo y la apertura para conocer y entablar relaciones auténticas con varias personas que encuentra en la carretera, relaciones mucho más auténticas de las que él había podido encontrar en su vida mundana y planificada. Antes de huir, dona todo su dinero del fondo de estudios a una ONG y parte sin nada. Trabaja aquí y allá, pero solo cuando lo necesita, no como parte de su desarrollo personal, al contrario de lo que hacemos la mayoría de nosotros, que pensamos que nuestro desarrollo personal solo podemos encontrarlo a través de nuestra profesión.

No todo es bello en esta película, que también muestra la crueldad de la naturaleza que es grandiosa, pero no compasiva, el dolor de la familia del protagonista, que sufre su ausencia sin noticias de él y dolor de todos a los que deja atrás en su sueño por llegar a Alaska.

Una película imprescindible si te gusta la naturaleza y también si te gusta Eddie Vedder, que hizo la banda sonora y es muy bonita.

Y para terminar, os dejo con una de las últimas frases que el protagonista escribe en su diario:

“La felicidad no es real si no se comparte”

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