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Razones de peso para hacer una dieta hipo-informativa

12 junio, 2012

Razones-para-una-dieta-hipo-informativa

¿Lees el periódico todos los días? ¿abres la Web del Marca en cuanto llegas a la oficina? ¿llevas siempre puestas las noticias en el coche? ¿ves el telediario al medio día y por la noche? ¿sigues varias redes sociales diariamente? ¿revisas tu correo 10 veces al día?

Si has respondido que sí a la mayoría de estas preguntas, tienes una sobredosis informativa que puede tener consecuencias negativas para tu salud mental y física. No es ninguna broma, yo he caído a menudo en la obesidad informativa y he sufrido sus síntomas. También he realizado dietas hipo-informativas y he disfrutado de sus efectos casi inmediatos en la mejora de mi salud y paz interior.

Actualmente estoy inmerso en una dieta hipo-informativa y me ha parecido adecuado hablaros sobre sus ventajas y sobre la locura aceptada de la obesidad informativa. Y digo “aceptada” porque si eres una persona obesa que pesas 200kg, los demás lo ven como un problema grave. Sin embargo, si pasas tus días consumiendo sin parar todo tipo de información y des-información, nadie te mirará raro ni te dirá que tienes un problema. Ese es el peligro, ser un obeso de información está tan aceptado como lo estaba fumar 2 cajetillas diarias hace 40 años.

Los efectos dañinos que he sufrido en mis épocas de ingestión compulsiva de información son: mente nublada (cuesta pensar con claridad), dolores de cabeza habituales, desazón, apatía, pérdidas de memoria, falta de creatividad… y podría seguir.

Por si fuera poco, en estos tiempos en los que las noticias políticas y económicas nos bombardean con todo tipo de cosas deprimentes, a estos síntomas puedes añadir: desánimo, depresión, miedo, decepción…

Las razones por las que consumimos toda esta información sin sentido creo que tiene que ver con la necesidad de llenar un vacío. Es como el fumador que cuando se aburre o no tiene nada concreto que hacer, se enciende un cigarrillo. El obeso de información lee, escucha y ve novedades y noticias para llenar ese vacío. Además, es una pescadilla que se muerde la cola, cuanto más lo hace, más difícil le resulta afrontar los momentos de quietud en los que simplemente podría observar a su alrededor, disfrutar de un paseo o meditar.

Normalmente, el obeso de información se considera más culto, más informado y con mejor conversación que el resto. Eso le refuerza para seguir con su locura consumista. De lo que no se da cuenta es que en muchos casos la información que recibe no es de calidad, está sesgada, politizada y es incompleta. Además, la sobre-información satura la mente y nos impide pensar por nosotros mismos con claridad. También dificulta la creatividad negándonos una de las cosas más valiosas que tenemos, nuestra imaginación y creatividad.

En definitiva, no digo que consumir información sea malo, solo digo que se consume demasiada. Pasa como con la comida, es necesaria para vivir pero en general comemos más de lo que es saludable.

Consejos para una dieta hipo-informativa

  • Síguela durante 21 días (dicen que es el mínimo para asimilar un nuevo hábito)
  • No veas las noticias, en vez de eso, pregunta a tus compañeros de trabajo o a tus amigos
  • En el coche, cambia los programas de información y debate por música
  • Deja el twitter
  • Deja el facebook o míralo durante 30 minutos un día a la semana
  • No compres periódicos, si quieres conocer lo fundamental, acércate a un quiosco y ojea los titulares
  • No leas blogs ni nada parecido, si necesitas información sobre un tema concreto, búscala directamente cuando la necesites.
  • Revisa tu bandeja de entrada una sola vez al día. Si por motivos de trabajo no te queda otra, comprueba tu correo una vez por la mañana y otra por la tarde. Esto es muy importante, el correo electrónico es una gran herramienta pero también es una fuente de información basura continua y puede resultar adictivo.

Para llenar tus vacíos informativos

  • Haz deporte. A poder ser, algo que te guste
  • Queda más con tus amigos. También entre semana.
  • Cocina algo elaborado, deja las pizzas congeladas y cúrrate una pizza casera
  • Juega con tus hijos o con tu mascota
  • Ve al cine con tu chica
  • Lee una novela ligera
  • Observa el mundo que te rodea
  • Escribe un comentario en mi blog o mándame un e-mail ;)

Después de 3 semanas con la dieta hipo-informativa no hará falta que nadie os convezca para continuar con ella. Os sentiréis más animados, tendréis más lucidez, estaréis más contentos, vuestras relaciones sociales mejorarán. Tanto si os funciona como si no, por favor, escribidme para contarme vuestra experiencia.

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9 comentarios
  1. Alexander Enlace permanente

    Cuanta razón tienes. Desde hace años estoy disminuyendo mis horas delante la televisión, pero estas horas han ido hacia Internet. Los últimos meses dedico cada vez menos tiempo a las redes sociales (aunque nunca las he dedicado mucho tiempo) porque aportan MUY poco (no me sorprendería para nada que el precio de la acción de Facebook llegue a cotas por debajo de 10$). También navego menos debido a que la WWW se parece cada vez más a un ecosistema de “copiar-y-pegar”. Ahora, leer una novela sigue siendo una no-opción para mi. De momento intento acabar el libro “Mundo 3.0″ de Pankaj Ghemawat.

  2. Muy bueno, la verdad es que yo soy todo un yonki de la información (por lo menos cuando estoy en mi rutina habitual). Aún así trato de hacer unas cuantas cosas para no empacharme:

    1- Una vez a la semana le dedico un tiempo a seleccionar bien mis fuentes en google reader.
    2- He dejado de ver las noticias de la tele, incluso de leerlas con asiduidad (sólo las más “gordas”).
    3- Sólo entro una vez al día en twitter a leer y leo mis listas favoritas (exclusivamente).
    4- Procuro intercalar la lectura de libros especializados con novelas, comics y ocio en general.

    Y aún así consumo una cantidad ingente de información todos los días y además tengo pendiente abandonar la mala costumbre de entrar en el email continuamente.
    Puede que pruebe la dieta ahora que se acerca el verano.
    Un saludo

    • Hola Pablo, supongo que como cualquier yonki, todo comienza por aceptarlo ;) Veo que ya haces cosas por evitar la sobre-información pero te sugiero algo un poco más “radical”, sobre todo para que veas cómo te sientes cuando lo lleves a cabo.

      Un saludo.

  3. Pues creo que yo también voy a empezar la dieta…

  4. Totalmente de acuerdo, especialmente en tiempos como estos en los que parte de la estrategia de los poderosos es hacernos ver los “mal” que está todo y aceptar así cualquier barbaridad que nos propongan…

    Pero tampoco hay que pasar al otro extremo, al de la desinformación, que me parece igual de peligroso

    • Paco, lo bueno de la dieta hipo-informativa es que no plantea dejar de consumir información totalmente, si no, seleccionarla bien y consumir la justa. Como tú dices, es importante en algunos aspectos conocer “la verdad” para tomar algunas decisiones como ciudadanos. Gracias a internet, esa información podemos buscarla en cualquier momento y lugar, pero somos nosotros los que buscamos y no la información la que nos busca…

Referencias & Pingbacks

  1. ¿Es la sobre-información una nueva enfermedad social? « Val Muñoz de Bustillo
  2. Los 10 mejores artículos de 2012 « Val Muñoz de Bustillo

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