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La insana búsqueda de la aprobación

22 junio, 2012

Búsqueda de aprobación

No sé dónde, pero varias veces durante mi vida he leído y escuchado que todo lo que somos y hacemos en nuestras vidas busca el ser amados por los demás. Puede que sea cierto, aunque me resisto a que sea así. Dar por buena esta afirmación sería renunciar a la independencia e individualidad del ser humano.

Creo que muchas de nuestras acciones en sociedad buscan esa aprobación, ese halago y palmadita en la espalda, pero también hay muchas otras cosas en las que no. Cuando doy un paseo escuchando los pájaros y disfrutando de un sol de primavera, cuando juego a mi video-juego favorito, cuando escribo cualquier cosa para mí que nunca nadie leerá, cuando disfruto preparándome y degustando una enorme hamburguesa con queso… ¿de quién estoy buscando la aprobación?

Una vez desmentida esa afirmación, creo que lo mejor que podemos hacer es olvidarnos de buscar la aprobación constante. La aprobación es el desayuno de las almas inseguras, no es más que eso, una forma de reafirmarnos externamente. ¿Qué necesidad hay de que los demás nos confirmen que somos buenos en algo? Tú sabes si eres bueno jugando al tenis, no dejes que te digan que eres malo y tampoco seas vanidoso cuando te digan lo bueno que eres. La búsqueda de aprobación es algo natural, lo negativo es cuando se convierte en una dependencia. Solo estoy bien y me valoro si los demás lo hacen. Solo hago algo correctamente cuando los demás me dicen que es correcto.

Dejar de buscar la aprobación externa puede darte mucha satisfacción:

  • Serás más seguro y estable. Tu seguridad no dependerá de lo que digan unos u otro si no de ti mismo.
  • Harás más cosas. ¿Cuántas veces has dejado de hacer algo por si los demás no lo aprueban o te dicen que lo haces mal?
  • Te sentirás más libre. Una vez eliminado el peso social y emocional de buscar la aprobación, se abrirá un mar de posibilidades ante ti.
  • Serás más creativo. La creatividad es una cuestión de cantidad más que de calidad. Al no necesitar la aprobación externa, harás más cosas y por lo tanto, serás más creativo.

Y ahora la gran pregunta:

¿Qué hago para quitarme el yugo de la búsqueda de aprobación?

No tengo ni idea de lo que te servirá a ti, pero te diré lo que me funciona a mí.

Lo primero es que seas consciente de esa búsqueda. Sorpréndete cuando hagas o digas cosas que delaten tu búsqueda de aprobación: “Cariño, ¿te gusta lo que te he preparado?”, “Papa, ¿qué te parecería si me apuntase a clases de tiro con arco¿”, “Jose, ¿te gusta como me queda mi nuevo conjunto?”. Todas son frases sin ninguna maldad, pero todas esconden una ligera (o no tan ligera) búsqueda de aprobación.

Al principio con eso bastará, te darás cuenta de que te preocupa que los demás aprueben tu ropa, tus gustos o tus objetivos. A partir de ahí, puedes empezar a trabajar en ello.

Empieza eliminando paulatinamente esas frases inocentes. Fíjate en cómo te afectan las respuestas. ¿Te hacen sentir mal cuando no oyes lo que esperabas? Si es así, recuérdate a ti mismo que no es importante que a tu madre no le guste como vistas. La ropa que lleves no le importa a nadie, solo es una convención social. Tampoco pasa nada si a tu novio no le parece bien que te apuntes a la universidad. Él tiene todo el derecho del mundo a decírtelo pero la decisión es tuya, escúchale pero no le des mayor importancia a su opinión. Es tu vida. Finalmente te harás un favor si eliminas del todo esas frases de búsqueda de aprobación.

Como experimento al estilo Tim Ferris, cuando pases al siguiente nivel, puedes  ponerte a prueba y hacer algunas cosas poco ortodoxas que provoquen “rechazo social”. Por ejemplo, podrías quedarte parado en medio de un paso de cebra hasta que el conductor pierda la paciencia. No le estarás haciendo daño a nadie y te demostrarás a ti mismo que no te importa que el conductor no apruebe tu bromita :). Otro experimento es llevar a tu pareja a ver o hacer algo que sabes que no le gustará. Escucha sus quejas y su enfado y luego déjalo pasar. No estoy hablando de nada desagradable, bastará con que la lleves a un bar que no le guste o a un concierto de un grupo que deteste. Así te pondrás a prueba y te darás cuenta de que no pasa nada si a tu novia no le gusta el concierto, nadie va a morir. Ah, y no te olvides de disfrutarlo ;)

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5 comentarios
  1. Alexander permalink

    Toda motivación viene de dentro de uno mismo. Uno decide y hace porque de una manera complace a su ego. Esto es así para cualquier humano, incluido Madre Teresa de Calcuta.

    Con los ejemplos de preguntas que planteas como “¿qué te parecería si me apuntase a clases de tiro con arco?” no necesariamente uno busca la aprobación sino en el fondo busca más información. Si la decisión final uno toma evaluando y valorando todos los argumentos, esta persona es de algún modo libre y decide sin esperar una aprobación de otros. Si uno toma una decisión en función de la opinión o valoración de otras personas, entonces sí que estás buscando una aprobación. Pero este nivel de libertad uno no consigue sin haber pasado por un largo proceso de aprendizaje que comienza con el nacimiento y la educación recibida en casa. Muchos padres estimulan (muchas veces inconscientemente) a los hijos la búsqueda de aprobación para estimular a conseguir cumplir objetivos. Por bien o por mal, nuestra sociedad funciona por objetivos a cumplir que a la vez son definidos por nosotros mismos.

    Has tocado un tema complejo. El ser humano es un ser social que necesita pertenecer a un grupo, compartir y reconocimiento. Reconocimiento uno no conseguirá si siempre decide lo contrario a la opinión de los demás miembros del grupo.

  2. Nils permalink

    Es mejor vender bien lo que queremos hacer en lugar de hacer lo que se suele aprobar. A mi me funciona porque no me siento parte del rebaño, hago lo que me da la gana y encima muchos me envidian… y si no te gusta no mires!

  3. gabriela permalink

    Excelente tu escrito. Me siento identificada ante esta problemática y creo que mucho de lo que a veces, ya adultos, no podemos lograr, está ligado a la inseguridad generada por esperar gustarle o agradarle a quienes queremos.
    Felicitaciones! (la aprobación del lector! jaja)

    • Gabriela, completamente de acuerdo contigo. La necesidad de aprobación nos limita y nos influye constantemente, y a menudo, nos impide realizar cosas que de otra manera, haríamos. Gracias por tu comentario.

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