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Empezando a escribir

1 agosto, 2012

 Empezando a escribir

Es probable que alguna vez te hayas planteado escribir. Quizá en una revista o en tu propio blog. Ya sabéis que es algo que a mí me ha dado muchas alegrías y que recomiendo de corazón. Al que empiece, solo le diría una cosa: “se sincero contigo mismo y con los que te van a leer”. No pretendas ser o escribir como otra persona. No te guardes nada para ti, precisamente, una de las cosas que merecen la pena de escribir es que puedes volcarlo todo sobre el papel. Cuando esto ocurra, te darás cuenta porque las palabras brotarán y no podrás dejar de escribir. Si paras, rectificas o te lo piensas demasiado en tu primera sesión de escritura, es que probablemente no estés escribiendo desde el corazón y sea tu cabeza la que tenga el control. Eso está bien para escribir un texto técnico o una guía, pero si estás escribiendo un texto de ficción o un artículo de opinión, demasiada cabeza restará fuerza al texto. A la gente le gusta sentir las emociones del autor, quieren reir o llorar, disfrutar o enfadarse como lo hace él mientras lo escribe. Si eres demasiado educado, neutro o cuidadoso, es muy probable que tu texto carezca de fuerza y no atrape al lector.

Si nunca lo has hecho, te aviso de que escribir con el corazón supone desnudarse ante el mundo y eso da miedo. Sin embargo, cuando lo haces, te libera, es como confesarle a un desconocido ese secreto que nunca le habías contado a nadie y que te tenía atenazado.

Cuando el cuerpo te pida escribir sobre un tema, aprovecha esa sensación de urgencia y hazlo. Al principio no te preocupes por la estructura o por seleccionar las palabras adecuadas. “Escupe” aquello que quieras contar, ya habra tiempo para revisar el estilo y la estructura.

Un buen ejercicio para empezar, si nunca has tenido el valor de escribir porque pensabas que no sería bueno o que no tienes nada que aportar, es realizar un ejercicio de escritura libre. Ponte delante del ordenador (o del papel) y empieza a escribir. No tiene porque ser nada coherente ni con sentido, solo escribe aquello que se te pase por la cabeza. También puedes escribir sobre lo que ves en ese momento y verás como te lleva a lugares que antes no habrías imaginado. Este ejercicio es divertido y sirve para desentumecernos y ganar valor para escribir algo con más sentido.

Ejemplo de un texto libre:

¿Alguna vez has observado una botella de plástico boca abajo? Es fascinante, otro objeto. Ya no es útil como lo era antes, si abres el tapón, el agua se derrama. Los textos de los ingredientes ya no son legibles y la base es estrecha por lo que la botella hace equilibrios por mantenerse erguida. Preciosa y absurda, distinta e inútil. Cuán bellas son las cosas inútiles, que existen sin un fin concreto.

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3 comentarios
  1. Jo May permalink

    Genial!, gracias. (Si eres demasiado educado, neutro o cuidadoso, es muy probable que tu texto carezca de fuerza y no atrape al lector.)…mejor imposible.

  2. Hola.
    Tienes que agregar el “like” para poder hacerle click!
    Buena nota la que publicaste
    Saludos

    Albio.-

  3. Gracias Jo y Albio por vuestro comentarios :)

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