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Prohibido quejarse

Prohibido quejarse

Fotografía de aturkus

Me acabo de leer un libro que se llama como el título del artículo: “Prohibido quejarse”. La verdad, no lo voy a recomendar porque es realmente malo. En todo caso, me he quedado con el título que sí me parece importante:

Prohibido quejarse

Las quejas son uno de los grandes males de nuestra sociedad. Esta actitud de quejarnos sobre todo lo que nos rodea no es algo universal. En países donde he estado de viaje, como Nepal, la queja, tal y como la entendemos aquí no ocurre. Ellos tienen una filosofía de aceptación que les ayuda a vivir el día a día sufriendo lo mínimo. Si no, ¿cómo iban a viajar durante 8 horas en un bus/camión atestado de gente y con un calor asfixiante sin volverse locos?

Sin embargo, la queja es un hábito en nuestra sociedad. Nos quejamos del tiempo, de los compañeros de trabajo, del jefe, del tráfico… ¿No nos damos cuenta del daño que eso nos hace a nosotros y a los que nos rodean? Las personas quejicas son sumideros de energía, vampiros del humor, te dejan exhausto y cansado. Pensad en ese colega que os llama y durante una hora no hace más que quejarse y compadecerse de esto y de lo otro. ¿Cómo estáis cuando termináis de hablar con él? Cansados, apáticos y sin energía.

No lo permitáis. Estas personas se valen de esa aceptación social que hay de la queja para aburrir a los demás, pero ha llegado el momento de decir basta. Rodearos de personas con energía y con ganas de vivir. Que vean el lado bueno de las cosas “negativas”. Sí, esto no es engañarse a uno mismo, todo lo que nos ocurre siempre tiene un lado positivo y no conozco nada más inteligente que usar esa parte positiva para cargar pilas.

Que quede claro que no estoy diciendo que todo sea guay y que no pasan cosas malas o que demos la espalda a la realidad. Ni mucho menos. Existe un tipo de queja que es útil y que tiene que seguir ahí:

La queja constructiva

Son fáciles de detectar, porque una queja constructiva es sobre algo sobre lo que podemos actuar. Además, la persona que se queja, normalmente hace una propuesta clara para solucionar el problema. Un ejemplo:

Jorge y María están en un restaurante y después de pedir el menú, se tirán 25 minutos esperando. Los dos charlan sobre esto y lo otro. Después de insistir varias veces al camarero sin recibir respuesta, María dice: “Será mejor que vayamos al restaurante de la esquina, parecía mucho más tranquilo y aquí nos vamos a pasar toda la tarde”. A lo que Jorge responde: “Tienes razón, vamos para allá”.

Aquí, María se queja de lo que tardan, pero como no ve que la cosa vaya a mejorar, en vez de seguir quejándose, lo que les amargaría la comida, propone una solución práctica y concreta para comer antes cambiándose de restaurante.

Creo que un cartel que dijese: “Prohibido quejarse” y otro “Haga su queja constructiva” en todas las casas y empresas ayudarían mucho a tener una vida más feliz.

Haciendo auto-crítica, pienso que yo también debo ser menos quejica en algunos aspectos, así que voy a ponerme a ello.

“Quejarse no debe confundirse con la crítica constructiva a través de la cual le haces saber a alguien que ha cometido un error o que tiene alguna deficiencia de modo tal que pueda mejorar. Y abstenerse de quejarse no necesariamente significa soportar malas conductas o actitudes. No hay nada de malo en decirle al mesero que tu sopa está fría y que necesita ser calentada; si te ciñes a los hechos, que son siempre neutrales. -¿Cómo te atreves a darme la sopa fría?- Eso es quejarse”.

Eckhardt Tolle – Un Nuevo Mundo, Ahora

3 comments on “Prohibido quejarse

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Propuesta de título: “Exponga su queja… y formule su propuesta”

    1. vmbustillo dice:

      Me gusta Isabel, otro cartel para imprimir 🙂

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