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Deja el ***o móvil

Deja el móvil

Estoy preocupado.

A nadie parece preocuparle realmente la absoluta adicción que están creando los móviles en nuestra sociedad, y eso hace que todavía me preocupe más. No solo les pasa a los jóvenes (nativos digitales); cincuentones, amas de casa, ejecutivos y barrenderos, todos han caído en las garras del ***o aparato.

El otro día en el programa Hermano mayor, sacaban a un chaval muy agresivo que maltrataba a sus padres y que estaba desconectado del mundo. Se dormía a las 4 de la mañana, se pasaba toda la noche enganchado al móvil…

Es paradójico que estando conectados al WhatsApp y a las redes sociales todo el día, estemos más desconectados de las personas que nunca. Mis amigos ya no me llaman por mi cumpleaños, me felicitan por WhatsApp o Facebook. Más impersonal pero más fácil.

A muchos nos resulta más sencillo relacionarnos a través de una pantalla que hacerlo en la vida real y el móvil es la excusa perfecta para no tener que hacer el más mínimo esfuerzo.

Andamos por la calle sin mirar a nuestro alrededor, la conversación del WhatsApp con nuestro grupo del trabajo es mucho más importante que levantar la cabeza y vivir el momento. Nos vamos de viaje y no desconectamos, gracias a los “avances” tenemos el e-mail y todo lo necesario para no descansar la cabeza ni un momento.

¿Dónde ha quedado la autenticidad del momento?

Cuando hice mi viaje sin móvil y en solitario en mayo de este año, pude experimentar personalmente la libertad y la felicidad de la absoluta desconexión virtual, que dicho sea de paso, supuso mi absoluta conexión con la vida real. Desde que era niño no me sentía igual, disfruté de la naturaleza, de la gente que me iba encontrando, de estar conmigo mismo. Observaba, leía, escribía, dibujaba.

No sé dónde acabará  esto, quizás acabemos llevando unas gafas que nos hagan estar conectados las 24 horas del día, “viviendo” en seguros cubículos pero aislados de la tierra y del contacto real con otros seres humanos, al estilo de uno de los episodios de la fantástica y aterradora serie Black Mirror.

Yo solo tengo mi humilde blog para gritar esto al mundo

“Dejar los ***os móviles y vivid”

Sé que no es suficiente, pero haré lo que pueda porque esta sociedad no degenere todavía más. Si finalmente ocurriese, buscaré un lugar apartado donde la vida no se limite a la relación con una pantalla y donde todavía haya largas sobremesas sin móviles y un buen café cortado.

 

Fotografía de Jordi Mas Bundio

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