search instagram arrow-down

Deja tu correo electrónico para avisarte de mis nuevos artículos

Entradas recientes

angel maría animales aprender aprendizaje blog cambio clientes competencia constancia consumo creatividad desarrollo e-commerce ecología educación empleo emprendedor emprender emprendiendo emprendimiento empresa empresas enseñanza equipo escribir estrés evento felicidad filosofía foco fracaso frustración gestión hablar información inversión Lean startup libro libros lujo madrid medios de comunicación miedo motivación negociación negocios objetivos película pensar personal personas presentación proyecto psicología simplificar social sociedad sociología socios talento tienda timidez tonterías razonables trabajar trabajo Unikuo valiente valor veganismo vergüenza viaje vida video Web éxito

Mi vida, ¿vale menos?

Cuánto vale una vida

Hace tiempo vengo reflexionando sobre un tema algo filosófico que solo el animal humano se plantearía.

Durante este artículo voy a reflexionar en voz alta sobre el valor de la vida.

Si le preguntas a cualquier persona qué vida vale más si la de un vecino suyo o la de un chino, probablemente te diga que valen lo mismo igual. Es una respuesta racional, pero la realidad es distinta. No valoramos de igual modo la vida de alguien cercano, aunque no sea nuestro amigo, que la vida de alguien que no hemos visto nunca, y más si está a miles de kilómetros de distancia y tiene un color de piel distinto al nuestro. ¿Racismo?

No lo creo, pienso que es más bien un mecanismo psicológico muy extendido. Empatizamos más con quienes se parecen a nosotros o con quienes conocemos mejor.

Así, si ocurre un accidente de autobus en España en el que mueren 20 personas, nos afectará más que un terremoto en Indonesia donde mueren 5.000. La cosa cambiaría si estás de vacaciones en Indonesia y ves la catástrofe en primera persona. De repente, empezarías a valorar más la vida de esos pobres Indonesios.

Ahora pienso sobre los indigentes. ¿Nos importa más la vida de un indigente o de un vecino? Una vez más, el vecino gana. ¿Por qué? ¿No es acaso el indigente alguien cercano, al que te encuentras en la calle todos los días? Sí, pero es distinto a ti, o eso piensas. No empatizas con él porque lo ves como alguien de otro nivel, ni siquiera te molestas en mirarle. ¿Triste no? Sí, tan triste como cierto.

Todo cambiaría si un día tuvieses la oportunidad de conocer a ese indigente, si te hablase de su familia o de cuando era joven y tenían sueños y una vida como tú. De repente te quitas la coraza y tu corazón vuelve a latir. Una vocecita te dice, podría ser yo.

Está claro que para cometer las barbaries que hemos cometido durante nuestra historia, hemos de tener mecanismos para deshumanizar a los demás. No es nada nuevo, Hitler lo hizo con los judios, los japoneses lo hicieron con los chinos y los colonizadores lo hicieron con las tribus indígenas de África, Asia y América.

Ahora voy a dar un pequeño giro en esta reflexión.

¿Qué hay del resto de seres vivos?

Perros, gatos, caballos, gallinas, árboles, lagartijas, moscas, gusanos, delfines, plantas…

¿Vale más nuestra vida que la vida de un perro? ¿Y que la de una gallina? En este punto los defensores de los perros pueden pensar que la vida de un perro tiene el mismo valor que la de una persona. Que además el perro es un animal fiel y noble, más de lo que se puede decir de la mayoría de las personas.

Muchos otros dirán que por supuesto, que la vida de una persona vale más que la de 1.000 perros. Lo que queda claro es que si buscamos un poco por internet, matar a un perro no sale mucho más caro de 200 euros.

Si nos salimos de la “categoría” de los animales de compañía, está claro que empiezan a perder defensores. Sobre todo si son considerados animales de consumo. ¿Cuánto vale la vida de un cerdo? ¿y la de una gallina? Probablemente te dirán que lo que cuesten despiezados en el mercado. Si alguien mata al cerdo de otro, la víctima (el dueño del cerdo), le exigirá compensación por las pérdidas económicas, pero no por el daño emocional. Hay excepciones con los cerdos vietnamitas…

A poca gente le importa la vida de los animales de consumo, eso es un hecho.

Por otro lado tenemos a los animales monos: delfines, linces, leopardos, osos panda… Parece que la belleza, al menos lo que para los humanos es belleza, les da ciertos privilegios de los que otras especies menos agraciadas como buitres o hienas carecen. Interesante criterio de valoración de la vida. Es como si la vida de Bradd Pitt valiese más que la de Santiago Segura, simplemente porque es más guapo.

Hasta este punto, podemos decir que hay una cosa que todos los seres vivos mencionados, tienen en común. Todos sufren dolor. Si maltratas o matas a una persona, sufre, si lo haces con una gallina o un pato, también. La gallina no sabe hablar y no te lo dirá, pero eso no significa que no esté sufriendo.

Un punto de vista interesante, es que la vida tiene más valor cuando el ser vivo siente y menos cuando no siente. Por ejemplo, una hierba no sufre dolor cuando la cortas, al menos que sepamos. Por lo que podría ser más valiosa la vida de una gallina que la de una planta.

Otra interpretación válida sería que una vida vale más cuando es más crítica para el conjunto de la vida en la tierra. Así, la vida de las abejas valdría mucho porque sin ellas no habría polinización y tendríamos graves problemas ecológicos. Bajo este pensamiento también podríamos decir que la vida humana vale menos porque los seres humanos somos la especie más dañina para la vida en la tierra.

Otra forma de verlo es que la vida vale lo que digamos los humanos. ¿Por qué? Por que tenemos el poder. ¿No es así como funciona todo? El más fuerte decide. Pasa en el mundo económico y en el político. También en las guerras y en la naturaleza. Puede sonar injusto, pero quizás este criterio sea el más “natural”. El león no se plantea si la cebra tiene sentimientos o no, la mata y se la come porque es más fuerte y tiene hambre.

Los humanos hacemos lo mismo. Sin embargo, nos gusta pensar que somos seres superiores, con moral y ética, y sobre todo, defendemos a los koalas porque somos muy sensibles.

Después de todas estas divagaciones, te diré mi opinión, por si te interesa.

El respeto por la vida y la moderación en la matanza de animales para el consumo humano es una cuestión de supervivencia de la especie humana, y solo por ello deberíamos tomárnoslo más en serio.

Además, como animal consciente y moral, al que no le gusta sufrir dolor, creo que hay que reducir al máximo el sufrimiento de todo ser vivo que pueda sentir dolor y hacer lo posible por convivir con ellos en armonía.

Por último, creo que cuando nos alejamos de lo natural, el equilibrio ecológico peligra. Y es obvio que estamos muy lejos de lo natural. La especie humana tiene un poder supremo sobre todas las demás especies (excepto virus y bacterias), algo que no había ocurrido nunca en la historia con ninguna otra especie. Cada día nos desviamos más de lo natural poniendo en peligro todo lo que nos rodea.

La próxima vez que veas a un gato callejero, piensa dos veces, quizás tus ideas preconcebidas sobre la vida no sean ciertas, las mías, probablemente tampoco.

Responder
Your email address will not be published. Required fields are marked *

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s