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Superficiales

Superficiales

¿Soy el único que piensa que nos hemos vuelto todos locos?

Adoro internet, seguramente soy de los primeros usuarios de la Web en España. En el 96 conseguí convencer a mi madre para poner una tarifa por horas. Sí, hablo de cuando no existía la tarifa plana y pagábamos internet como una llamada telefónica. En esa época, el precio del servicio y la propia limitación de la Web, básicamente texto e hipervínculos, limitaba el tiempo que le dedicábamos a esa cosa “mágica” que por entonces era internet.

Casi 20 años después el contraste es brutal. Ya no sabríamos vivir ni trabajar sin internet, la Red lo impregna todo y es omnipresente. El punto de inflexión fue el iPhone y las conexiones 3G que nos han permitido navegar por internet desde el móvil cómodamente.

Luego llegaron las APPs de Facebook, WhatsApp, Instagram…

El resultado es una sociedad deslumbrada por las pantallas. Piensa cuánto tiempo pasas al día mirando a una pantalla. ¿8 horas? ¿10 horas? ¿15? Antes solo era la TV, pero ahora con los móviles, tabletas y portátiles, los urbanitas y los no tan urbanitas pasamos el día mirando a una pantalla como si fuésemos bobos.

La gente anda por la calle sin ver, consultando compulsivamente las notificaciones de su smartphone… y como acabe cuajando lo de los smartwatches, miedo me da…

Cuando toco este tema con la gente, percibo que todavía no se le da la importancia que tiene. Creo que estamos como la rana dentro del cazo a la que poco a poco le van calentando el agua, y para cuando está hirviendo, es demasiado tarde.

La inmediatez y gratificación continua que proporcionan los móviles e internet es adictiva, y no lo digo yo, ya hay gente que tiene que ir a terapia para tratarlo. Además, deteriora nuestra relaciones interpersonales. Sí, dirás que nos acerca a nuestros amigos y familiares, y quizás tengas razón, pero la calidad de esa interacción es muy pobre. La comunicación es algo mucho más rico que cuatro palabras y dos emoticonos. El problema añadido es que ahora nunca desconectamos y nunca estamos de verdad centrados en una sola tarea o persona.

Internet y los móviles son grandes generadores de distracción. A mí personalmente me cuesta centrarme en algo más de 20 minutos, y conozco gente que ya no es capaz ni de leer un libro porque le resulta… demasiado aburrido. Prefieren brincar de aquí para allá, de una APP a otra sin realmente llegar a profundizar en nada.

Nos convertimos poco a poco en seres superficiales que cada vez reflexionan menos, dedican menos tiempo a las cosas y a la gente, se aburren rápido y que ya no observan, solo reaccionan a estímulos.

Lo que quizás no sepas es que todas estas nuevas tecnologías modelan tu cerebro, deterioran tu memoria y te privan de la capacidad de reflexión. No lo digo yo, hay ya bastantes estudios sobre el tema. Si te interesa saber más sobre cómo internet y los móviles están influyendo en cada uno de nosotros, te recomiendo, mucho, que leas Superficiales de Nicholas George Carr.

No deja de ser paradójico, que yo, un enamorado que vive por y para internet, veo en él, un problema social tan grande, pero soy así, contradictorio, que le vamos a hacer 🙂

Imagen de Víctor Manuel Chacón

2 comments on “Superficiales

  1. Interesante tu reflexión, y aún más curioso es, que el uso de estos dispositivos es con el motivo de mantenernos conectados con otras personas. Es una paradoja total.

  2. camilinho dice:

    ¿Loco? No, lo que sucede es que quien ve las cosas con perspectiva se da cuenta de cómo funciona la sociedad y por otra parte, con la tecnología la gente es todavía más intolerante y maleducada. Ahora tenemos más recursos para comunicarnos peor.

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