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¿Adictos a la comida?

Adictos a la comida

Los últimos meses han sido esclarecedores en muchos aspectos. Me han hecho reflexionar sobre la comida, su importancia en la calidad de nuestra vida, en la salud, en las relaciones sociales y también me han hecho pensar en la comida como adicción, placer y sufrimiento.

Que necesitamos comer para vivir no es nada nuevo, eso es algo común a todos los seres humanos y no humanos. Sin embargo, la manera que cada uno de nosotros tiene de afrontar su alimentación cambia enormemente.

¿Por qué a unos nos gusta la carne y a otros el pescado? ¿Por qué mucha gente “odia” la verdura y la mayoría adoramos el azúcar? ¿Por qué todo el mundo dice que no hay que abusar de nada y que lo mejor es comer de todo? ¿Por qué para los veganos comer es una cuestión ética además de fisiológica? ¿Por qué las dietas generan tanto sufrimiento? ¿Por qué muchos omnivoros se sienten incómodos con los veganos?

Son tantas preguntas tan interesantes y tan importantes…

Empezaré por darte mi opinión sobre algunas de estas cuestiones, la opinión de alguien que adoraba comer de TODO y que en las últimas semanas solo ha comido verdura, legumbres y arroz integral. Sí, debido a una dieta especial por un problema en la flora intestinal, llevo más de 3 semanas sin comer azúcares, cereales, setas, fermentos, patatas y muchas otras cosas… Eso, unido a mi decisión de no comer alimentos animales desde agosto del año pasado ha reducido mucho mis opciones.

Siempre me ha llamado mucho la atención la cantidad de manías alimentarias que tiene la gente. Yo de pequeño no comía ni cebolla ni pimiento, verduras que a día de hoy son base importante de mi comida, y que me encantan. Esto se queda en agua de borrajas comparado con gente que conozco que no come verdura, fruta y a penas algún pescado. No les gusta, dicen. Es curioso el tema de los gustos, ¿por qué a mí me gusta todo y a mucha gente no les puedes sacar de las patatas fritas, filetes y huevos fritos?

Pienso que es una cuestión de costumbres, es decir, de cultura. Si tú desde pequeño has comido verdura como algo rico y natural, por ejemplo, mi hermana, lo normal es que te guste la verdura y que cuando seas mayor la incluyas en tu día a día. El problema es que la mayoría de la gente acaba reduciendo su dieta por comodidad y por prejuicios: “esto me gusta, esto no me gusta…” y no salen de ahí.

Cuando yo me hice vegano, había muchas verduras que no me entusiasmaban en absoluto, con el tiempo, he aprendido muchas formas de cocinarlas y de usarlas, he conocido verduras, germinados, tubérculos y frutas que a penas había probado y he descubierto un mundo rico en sabores, texturas y olores. Lo mismo me ha pasado con las especias.

Pero claro, esto no ocurre de un día para otro, los prejuicios y costumbres de 33 años pesan mucho. En definitiva, creo que la mayoría de gustos son aprendidos, y todos podemos aprender a disfrutar de comidas más sanas, variadas y nutritivas dándoles una oportunidad y haciendo un esfuerzo por conocer nuevos alimentos y nuevas formas de tratarlos y a cocinarlos.

Otra cosa que me he dado cuenta es que nuestro paladar está aturdido por la gran cantidad de aditivos y salsas que usamos en todas las comidas. Recuerdo un día que Richard Vaughan decía en una entrevista que cuando vino a vivir a España la comida no le sabía a nada. Él es de Texas, y allí toda la comida es muy fuerte, se abusa de las salsas, condimentos y comida procesada. Comparado con eso, la dieta de la España de los 80 era sosa y aburrida.

En 2016 tenemos el paladar acostumbrado a un exceso de todo. Por eso, cuando preparamos una ensalada y le echamos una pizca de sal y aceite, nos parece que no sabe a nada. ¡Claro que sabe! un buen tomate, un buen pepino, unas semillas y unas aceitunas con un poco de aceite de oliva y sal puede ser una delicia, pero ya no percibimos esos matices, casi no tienen sabor para nosotros.

Personalmente cada vez uso menos sal y azúcar en la comida, y cada vez aprecio más los matices de los alimentos que uso. Eso me hace ser más exigente con lo que compro, no es fácil encontrar alimentos de calidad, pero cuando tu paladar se hace más sensible y empiezas a saborear toda esa miriada de sabores, es un placer. Ya no se reduce a salado o dulce, cada cosa sabe a lo que tiene que saber y cuanto menos sobrecargo las recetas, más aprendo a disfrutar del verdadero sabor de los alimentos.

Otro de los temas más comentados y que, según mi experiencia, es falso, es que lo mejor es comer de todo, cuanto más variado mejor. No sé quién dijo eso por primera vez ni por qué se ha hecho dogma, pero creo que no es cierto. Los veganos no comemos ni carne ni pescado ni huevos ni lácteos. Conozco veganos de nacimiento que con 30 años están delgados, sanos y tienen una energía desbordante. Ante esto no hay mucho más que decir. Eso no significa que comer productos animales no sea bueno, en ese charco no me voy a meter, pero tampoco es cierto que no comerlos sea malo, como pretenden hacernos creer algunos.

Por otro lado, las últimas semanas he quitado los hidratos de carbono de mi dieta, no del todo, pero casi del todo. Y puedo decir que tengo la misma energía o más que antes. El cuerpo es más sabio de lo que pensamos, y creo que no necesitamos ni tantos hidratos ni tantas proteínas como suele pensarse. Al menos no para los que llevamos una vida sedentaria en las ciudades.

Lo vegano está de moda, solo hace falta pasarse por una librería y verás la cantidad de libros de cocina vegana que hay. Personalmente estoy encantado, cuanto más se hable del tema, más gente se concienciará, pero creo que es importante aclarar una cosa: el vegano no es alguien que decide dejar de comer productos de origen animal para comer mejor. Ser vegano es una opción ética, no dietética. El veganismo es una opción moral que consiste en intentar no provocar sufrimiento innecesario a cualquier animal, tanto humano como no humano. Sí, para los despistados, los humanos también somos animales 😉

De hecho, el vegano no solo no consume animales, tampoco compra productos que usen pieles o partes de animales, ni financia espectáculos donde se confina a animales, se les humilla o se les explota.

El vegano no quiere que se trate a los animales de forma más humanitaria, si no que está convencido de que los animales no están para el uso y disfrute de los humanos, si no que están a la misma altura, son seres sintientes y como tales merecen el mismo trato que cualquier ser sintiente.

Dicho esto, no pretendo convencer ni convertir a nadie, es una opción moral que cada uno debe elegir libremente, y no seré yo quien critique otras opciones, no obstante, durante 33 años he comido animales, y ido a zoos y he vestido zapatos de piel. Si hace años hubiese tenido el nivel de conciencia que tengo ahora, lo habría cambiado, pero tuvieron que suceder varias cosas en mi vida para que esto sucediese.

Por último me gustaría tratar un tema que he sufrido últimamente. Debido a la dieta estricta que tengo que hacer, me he dado cuenta de que los humanos somos adictos a la comida. Es algo que intuía desde hace tiempo, sobre todo desde que soy vegano, ya que desde entonces he hablado mucho sobre comida con muchas personas distintas. Es increíble lo importante que es para todos la comida. Podemos sacrificar muchas cosas, pero la comida (“comer bien”) es sagrada para la mayoría.

Hay gente que incluso está dispuesto a morir joven pero que no le quiten las hamburguesas del Mcdonald o el chuletón de buey. Yo lo estoy sufriendo últimamente con el azúcar. Hay días que incluso he llegado a sentir algo parecido al síndrome de abstinencia. Mi cuerpo me pide cosas dulces y si no se lo doy, se cabrea. Conozco a varias personas que adoran los animales, y que incluso alaban la ética vegana, pero que se sienten incapaces de dejar de comer carne, leche para desayunar o huevos. Es algo puramente psicológico, pero tiene mucha fuerza.

De alguna manera somos esclavos de nuestros gustos culinarios, eso repercute en nuestra salud, en nuestra moral y tiene un componente social muy importante.

Bueno, por hoy es suficiente, es posible que dentro de un tiempo retome estos temas que me parecen tan interesantes y que están de completa actualidad.

¡Nos vemos pronto!

4 comments on “¿Adictos a la comida?

  1. “El Hombre es un animal de costumbres” decía Dickens, no es una frase muy poética pero si, acertada. Concuerdo contigo, Val, es necesario interiorizar que somos lo que comemos, que el cuerpo reacciona a nuestros hábitos alimenticios aunque no seamos conscientes de ello. Sintetizo lo que has escrito, en ese preciso término : Nutrición a Conciencia, es una guía excelente, no sólo en lo físico sino en lo moral y social. Algunos de nosotros, no sólo tenemos el paladar aturdido … al final igual, el cuerpo siempre llama al orden. Felicidades por tu claridad.

    1. vmbustillo dice:

      Hola Gissele, muchas gracias por tu comentario 🙂

      Sí, somos un animal de costumbres, y por eso la importancia de aprender a desaprender los malos hábitos y fijar los buenos, a ver si un día hablo sobre ese tema que me apasiona 🙂

      Un abrazo!

  2. Manu dice:

    ¡Hola!

    Genial tu entrada, Val.

    Voy conociendo del veganismo poco a poco, y puede que me adentre y termine disfrutando de sus ventajas.

    Lo que me sorprende, una vez más, el poder de las masas, de las empresas y de las multinacionales, y la falta de información desmesurada. Seguimos rodeados por un entorno que no nos favorece en ese sentido. Debemos enfatizar en nuestra capacidad de ser más críticos con lo establecido.

    Un saludo.

    1. vmbustillo dice:

      Gracias Manu por comentar, espero que haya puesto mi granito de arena a tu transición hacia el veganismo 😉

      Un abrazo!

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